Los factores de riesgo, así como los determinantes de la incontinencia urinaria, son múltiples. Entre
ellos se reconocen:
A. Raza: la raza blanca no hispánica tiene mayor riesgo de incontinencia urinaria que la raza negra
y la blanca no hispánica.
B. Embarazo y parto: una de cada 3 mujeres experimenta incontinencia urinaria durante el embarazo,
la cual suele resolverse después del nacimiento. Sin embargo, los efectos
hormonales del embarazo, en especial la acción de la progesterona en el tejido
conectivo, la presión del útero y su contenido sobre el piso pelviano, las lesiones
sobre la fascia y el desgarro mecánico, en particular durante el parto vaginal, configuran
una situación de riesgo especial en estas mujeres.
C. Envejecimiento: los cambios en el tejido conectivo y la reducción de la
elasticidad deterioran el piso pelviano con el transcurso de los años, por lo que la
edad constituye un claro factor de riesgo. Además, existen mayores probabilidades
de uso prolongado de medicación y de asociación con enfermedades neurológicas.
D. Déficit hormonal: el origen embriológico común de la vagina, la vejiga y la
uretra en el seno urogenital explica por qué la deficiencia de estrógenos en el
climaterio tiene tanta repercusión sobre la salud urogenital. En los tejidos de esta
zona hay una alta concentración de receptores para estrógenos y el hipoestrogenismo
posmenopáusico afecta en forma notable la calidad y la elasticidad del
colágeno del piso pelviano, así como la humectación y la elasticidad de las mucosas.
También la pérdida de los estrógenos afecta los mecanismos de coaptación
de la uretra.
E. Incremento de la presión intraabdominal: la incontinencia urinaria reconoce especialmente
en la incontinencia de esfuerzo una alteración entre las presiones intravesical,
intraabdominal y de cierre de la uretra. Por ello, todo lo que altere este equilibrio
será un factor de riesgo para la incontinencia urinaria.
Por ejemplo, el ejercicio intenso de la pared
abdominal; las enfermedades pulmonares, como la bronquitis crónica; el estreñimiento
crónico; las enfermedades que generan ascitis y la hepatoesplenomegalia.
F. Obesidad: también constituye un factor de riesgo especial e incrementa la
presión intraabdominal. Un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30
duplica el riesgo de IO, con independencia de la edad o de la paridad.
G. Fármacos: algunos medicamentos repercuten directamente en las funciones
de las vías urinarias bajas; por ejemplo:
- Agentes adrenérgicos
- Alcohol
- α bloqueantes
- Anticolinérgicos
- Antidepresivos
- Antihistamínicos
- Antiparkinsonianos
- Benzodiazepinas
- Bloqueantes de los canales del calcio
- Diuréticos
- Hipnóticos
- Simpaticomiméticos
H. Lesiones del piso pelviano no vinculadas a los partos, como fracturas de
pelvis o secuelas de cirugía oncológica radical.
I. Trastornos congénitos del tejido conectivo.
J. Enfermedades neurológicas como neuropatía diabética, accidente cerebrovascular,
enfermedad de Parkinson, mielomeningocele o esclerosis múltiple.
K. Causas laborales: trabajos que requieren esfuerzos pesados y reiterados,
como levantar peso o empujarlo.
L. Alteraciones psicológicas.