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Incontinencia Urinaria

La incontinencia urinaria es una situación frecuente pero generalmente oculta o minimizada. Cualquier mujer puede padecerla y el miedo y/o pudor generalmente les impide consultar al médico. Un diagnóstico profesional es fundamental para tratarla y controlarla.

La incontinencia urinaria es consecuencia de la pérdida de control sobre la vejiga, que lleva a una necesidad súbita de orinar, sin que la micción pueda retenerse. No se trata específicamente de una enfermedad, sino que es el producto de una modificación en la fase de llenado vesical (proceso en el que la orina pasa de los riñones a la vejiga).
La capacidad de retención de la orina depende del normal funcionamiento de la parte inferior del tracto urinario y del sistema nervioso.
La Incontinencia Urinaria se hace presente cuando:

  • la presión en la vejiga es mayor que la de la uretra
  • los músculos se encuentran muy débiles o —por el contrario— demasiado activos
  • existen cambios específicos en la función como resultado de enfermedades y/o ingesta de ciertos medicamentos.

Cualquier persona, independientemente de su edad y sexo, puede padecer incontinencia urinaria. No obstante, las mujeres son más propensas a contraerla dado que la uretra femenina es de menor tamaño que la del hombre. Se estima que la mitad de las mujeres presenta incontinencia urinaria en algún momento de su vida. Por otra parte, con la vejez también llegan cambios en el sistema urinario que pueden desembocar en una disminución en la capacidad de almacenamiento urinario.
La incontinencia es un problema que altera potencialmente el día a día de la persona que lo sufre, tanto a nivel higiénico (en tanto ocasiona trastornos urinarios y genitales, como así también puede generar erupciones y úlceras en la zona afectada) como social (el paciente suele retraerse por vergüenza y caer en el aislamiento y la depresión).
Un diagnóstico temprano es fundamental para evitar estas consecuencias. El primer paso a seguir es determinar la causa: establecer qué factores provocan el trastorno en las vías urinarias. Un examen físico completo, sumado a un historial médico detallado, apuntará al posible origen de la afección.
Se recomienda, además, registrar los hábitos de alimentación y consumo de líquidos, la hora y cantidad de micción y describir cada episodio de incontinencia.

Tipos de Incontinencia

La incontinencia urinaria se clasifica de acuerdo al mal funcionamiento que la desencadena. Según el tipo que se padezca, existen distintos tratamientos. Si la pérdida de orina es constante, la única manera de corregirla es mediante cirugía. Si, en cambio, es intermitente, puede ser revertida.

       
  • Incontinencia de urgencia: es la causa más frecuente entre los mayores de edad. Se caracteriza por un fuerte deseo de orinar, seguido por un escape repentino de orina. Esto se debe a un aumento en la capacidad de contracción muscular de la vejiga, que puede estar relacionada con ciertas enfermedades y lesiones neurológicas.

  • Incontinencia por sobrecarga: ocurre cuando la cantidad de orina producida sobrepasa la capacidad de almacenamiento de la vejiga. Puede deberse a una contractilidad del detrusor deteriorada o por una obstrucción de la salida de la vejiga debido al aumento de la próstata, por cáncer, cirugía previa en la zona, estrechamiento de la uretra, estreñimiento pertinaz, uso de fármacos con efecto anticolinérgico, etc...

  • Incontinencia por esfuerzo: es el tipo más común. Se produce cuando ciertas actividades —como estornudar, reir, hacer ejercicio físico o mover objetos pesados— incrementan la presión abdominal, provocando una pérdida repentina de orina.
      
  • Incontinencia funcional: se presenta principalmente en ancianos o personas con trastornos físicos o mentales graves. Aunque su sistema urinario se encuentre en buen estado, estas alteraciones no les permiten contener la orina el tiempo suficiente para llegar al baño.

El tratamiento de la incontinencia urinaria debe encararse de manera diferente, de acuerdo con cada caso individual, distintos factores deberán observarse.
En el caso de la incontinencia de urgencia, se recomienda una terapia de comportamiento funcional, para reforzar la musculatura y propiciar una mejor contención. El médico también puede recetar medicamentos para reducir la contracción de la vejiga.
Si lo que se padece es incontinencia por sobrecarga, la obstrucción debe ser corregida con el método que el especialista crea más conveniente.
En la incontinencia por esfuerzo, el tratamiento depende de la gravedad de la afección. Lo más apropiado es realizar ejercicios de estimulación y relajación, contracciones repetidas de los músculos de la zona abdominal.

Cómo prevenirla

Hay varias medidas que pueden adoptarse para prevenir la incontinencia urinaria. Una alimentación sana y equilibrada siempre es esencial, como también lo es consumir una cantidad excesiva de líquidos. Debe evitarse el alcohol, el café y el mate.
El ejercicio es igual de importante: en lo posible, hay que ejercitar los músculos de la zona abdominal y pelviana al menos tres veces al día.
Finalmente, se recomienda vaciar la vejiga de manera regular en intervalos no superiores a tres horas, con un horario programado e independientemente de si se tenga ganas de orinar o no.

A pesar de que es una afección que puede ser tratada y controlada, muy pocas veces se consulta sobre el tema, generalmente por vergüenza.

Ante cualquier síntoma que pueda indicar la presencia de esta condición hay que consultar al médico y llevar adelante un examen físico completo.

NOTAS:
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